El viernes me di un susto terrible. Os cuento.

Pensé que si Suki decía que los “permalinks” debían contener nombres legibles por un humano que yo no era nadie para hacerle la contraria, por algo él es el maestro.
Así que me puse manos a la obra y “bum” tras actualizar la estructura de los permalinks me encuentro que la web ha desaparecido, un desesperante “Internal Server Error” era todo lo que salía en pantalla, ni tan siquiera podía acceder al panel de control del blog.

Me desesperé, los nervios se apoderaron de mí y apunto estuve de hacer lo que cualquier novatillo usuario de Windows hubiera hecho, es decir borrón y cuenta nueva, instalarlo todo de nuevo y empezar de cero. Por suerte no lo hice. Decidí que tal vez podía probar a pedir ayuda, y lo hice.

Recurrí al único que se ocurrió en ese apurado momento, a Suki, un personaje a quien no tengo el placer de conocer y al que quiero agradecer todo su apoyo desinteresado. Fueron 4 horas de pánico total que con los consejos que me dio acabaron sólo en un susto.

De momento los malditos permalinks siguen mostrando “números” pero se la tengo jurada y pienso acabar con ellos.