Me fascina la continua lucha entre el bien y el mal.
Hace cinco meses, de repente un buen día me encontré este weblog repleto de comentarios para moderar. Todo era inmundicia que tuve que eliminar. Pero la cosa no acabó ahí ya que al día siguiente más de lo mismo. Estaba siendo invadido por una plebe de malvados spamers que pretendían amargarme la vida.
No entiendo a que viene ese empeño en hacerme comprar productos para levantarme el ánimo. Cierto que ya soy algo mayor, y que los niños me llaman “señor” e incluso los más educados me tratan de “usted”, pero de momento tengo ánimos suficientes sin necesidad de estímulos. Pero los “malos” errre que erre intentando que compre.
Adicionalmente a los productos farmacéuticos, los impresentables me remiten a páginas donde hay lindas mozalbetas mostrándome todos sus encantos. Supongo que su pretensión es que estas páginas hagan de gancho para venderme lo otro, es decir que si uno tras visualizar esos voluptuosos cuerpos nota que su ánimo no se levanta entonces se plantea recurrir a las susodichas pastillas.
Como yo no necesito estimulantes encapsulados y tampoco puedo vislumbrar esas monadas ya eso hace que mis ánimos se me suban hasta las orejas, entonces no tuve más remedio que recurrir a las fuerzas de choque para hacer frente a esa descontrolada invasión.
Por suerte al final el bien siempre vence sobre el mal, y en este caso en concreto el bien está personificado en forma de plugin, el maravilloso Askimet que en poco más de cuatro meses ya me ha aniquilado 4167 mensajes sobreliminales. Si alguien tiene un problema similar al mío no lo dudéis Askimet es la solución, “los mata bien muertos”.