tiburon Ayer estuve en el acuario de Palma. Es uno de esos sitios que solo se visitan una vez en la vida, pero merece la pena.

A pesar de la infinidad y gran variedad de peces que hay, y de las magnificas peceras, a mi lo que llamó la atención fueron los visitantes. Era todo un espectáculo ver a la gente amontonada frente a los cristales tomando fotografías.

Es curioso como el comportamiento del ser humano evoluciona al ritmo de las nuevas tecnologías. Hoy en día no se concibe visitar un acuario y no salir con unas 200 fotos en la tarjeta de memoria. La gente ya no se conforma con la contemplación de las espectaculares recreaciones de los diferentes ecosistemas marinos, ahora necesita capturar el momento en una instantánea digital.

Da igual si falta luz o si el agua esta turbia o el cristal empañado. Da igual si las fotos salen movidas o desenfocadas. Lo vital es sacar la foto, salga como salga. Y si no se tiene cámara se usa el móvil, pero la foto no puede faltar.

Vi como se disparaban miles de fotos a los peces, pero a penas vi que se tomaran fotos a las personas. El verdadero recuerdo, desde mi visión, es que los tuyos salgan en la foto junto con algún motivo de la excursión, pero eso ya no es así. Muchos, al llegar a casa se encontraran con cientos de imágenes de bellos peces de colores (si es que han conseguido enfocar alguna) pero ni una sola de sus compañeros.