Sab 29 Sep 2007
El próximo día 5 de octubre hay una nueva colecta de sangre en Can Picafort pero yo no voy a ir.
Llevo años siendo donante, es algo que me hace sentir bien conmigo mismo. Pensar que la vida de alguien puede depender de una bolsa de sangre que a ti no te cuesta nada donar te motiva a realizar la donación.
Yo que no he hecho nada heroico en mi vida, puede que tal vez con mis aportaciones haya salvado a alguien, que aunque sólo sea una persona la que viva gracias a mi ya es mucho.
La última vez que fui a donar me echaron del furgón y me sentí como si me expulsaran del paraíso. Mi delito fue haber estado en el corazón de África, y el médico de la unidad móvil, cumpliendo las normas me invitó a volver al cabo de un año, cuando de mi cuerpo haya desaparecido cualquier rastro africano. No es culpa de nadie, lo sé, pero me fui de allí triste y cabizbajo (¡y para colmo me quedé sin donuts!)
Y como todavía estoy en cuarentena pues no voy a poder donar todavía.
Septiembre 29th, 2007 at 15:53
Si esa donación fue la de urgencia de este verano, en el autobus, tela. El médico me hizo todas las preguntas del test como si no tuviera bastante con haberlo rellenado.
Mientras, camillas, bueno, sofás vacios y gente fuera haciendo cola.
Octubre 1st, 2007 at 13:05
Fue precisamente esa donación de urgencia, y sí que hubo tela.
Antes de entrar al furgón no había nadie de la hermandad, una mesa con bolis y papeles para que tu mismo te apañaras.
Cuando entré, antes del médico me atendió una señorita a la que le entregué el papel que previamente había rellenado con todos mis datos, los mismos datos que ya tenía en el ordenador y ella me los vuelve a preguntar todos: ¿te llamas Sebastián Rosselló? ¿vives en la calle tal? ¿tu teléfono es cual? .. ¡¿Joder, si te lo acabo de escribir, pa que preguntas?! Y mientras tanto gente esperando para entrar y los sofás-camillas vacíos.
Luego el médico me sometió a un tercer grado. Además de repetirme las preguntas de la hoja que ya había rellenado, cuando se enteró de lo de África quiso saber más detalles: ¿qué que había hecho por ahí? ¿qué si había intimado con la población nativa? … Si hay una norma que deja bien claro que si has estado en según que países no puedes donar, pues me despachas enseguida, porqué mientras tanto había gente esperando para entrar y los sofás-camillas seguían vacíos.
Pero a pesar de todo, si este invierno no visito ningún país raro seguiré donando, aunque sólo sea por el donuts.
En palabras de Homer Simpson: “¡Donuts! ¿Hay algo que no puedan hacer?”