Azafatas Air NostrumTodas las semanas viajo a Menorca, y lo peor de todo no es la dura jornada de trabajo, ni el incordiante despertador repicando a las 5 de la mañana, ni el atronador ruido de las turbo-hélices del Dash-8. Lo peor es la música de abordo, esa insoportable banda sonora que nos obligan a escuchar.

En plena era del mp3 resulta que en estos aviones llevan un sistema de música ambiental con sólo 6 canciones pregrabadas. Y desde siempre tienen las mismas, nunca las cambian. Todos y cada uno de los días suena lo mismo. A veces ponen la primera canción y se repite una y otra vez. En alguna ocasión he llegado a escuchar hasta la cuarta, y todas ellas te van taladrando los tímpanos.

Y no puedes optar por escuchar tu propia música, aunque lleves varios miles de canciones en un minúsculo reproductor. La azafata ya se preocupa de anunciar que apaguemos los móviles y mp3.

Últimamente me he dado cuenta de lo que mucho que me ha trastocado esa música machacona. Hace poco ¡me puse a tararear una de esas canciones en plena calle!, y ayer al entrar en una tienda estaba sonando la primera canción del avión y yo inconscientemente apagué el móvil.

Menos mal que la compañía es agradable.