Febrero 2008


SuerteCuando hicieron el sorteo de la mili de tres mil y pico de candidatos sólo a mi y a otros 4 afortunados nos tocó Melilla.

Desde entonces supe que iba a tener fortuna en los sorteos, como así ha sido.

Algo curioso fueron el par de kilillos que me tocaron con las primitivas, precisamente a mí que nunca juego a nada. Pero ya se sabe que da diosa de la fortuna cuando te busca te encuentra.
Mi primo Juanito que llevaba toda su vida jugando a quinielas y primitivas y a quien nunca le había tocado nada va un día y me dice que si quiero hacer una primitiva a medias, digo que sí y nos toca un kilo. Al cabo de unos años se repite la situación y nos vuelve a tocar otro kilillo. Yo no he vuelto a jugar desde entonces (hará 10 años), él sí pero no le ha vuelto a tocar nada.

No voy a extenderme en detalles, ya que son muchos los años vividos y mi ajada memoria ya tiene fallos (no soy como el Putatriat que al hacer recuento se acuerda de todo lo que le ha tocado). Así que os cuento lo último.

Este invierno vamos a Ibiza, cenamos en el casino y luego ha apostar unos eurillos a la ruleta. Éramos doce y sólo yo puse mi montoncito de fichas en el número que quiso a bien la bolita elegir. Un pellizquito.
También este invierno, voy a la cena benéfica contra el cáncer. Fuimos 520 comensales, sortearon un magnifico cuadro de Jordi Poquet que tenía que ser para mí, y lo fue.

La lástima de todo esto es que tener suerte en los sorteos no te proporciona felicidad alguna. Ojala la Diosa Fortuna se acordara de mi en otros momentos.

La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.
Benjamin Franklin (1706-1790) Estadista y científico estadounidense.

HandballA veces los hijos se nos parecen, y otras para nada.

A mi me hacia ilusión que mi hijo compartiera mis aficiones y como no me fío mucho de los genes he intentado colaborar con la genética en que así fuera, pero sin demasiado éxito.

Creía que lo llevaba por el buen camino hasta que hace un par de meses me dijo que quería jugar a handball.

Estaba visto que el destino es caprichoso. Yo casi ni sabia de que me hablaba, nunca he visto un partido, ni sabía si existía una liga regional, ni conozco a nadie que lo juegue.
Es más, nunca había oído a nadie hablar de este deporte, y mucho menos tenia constancia que por esto lares se jugara al handball (o balonmano que era como se llamaba en mi tiempo). Lo único que sabia era que una de nuestras princesitas se caso con uno que era jugador del Barcelona.

Y como no podía ser de otra manera he tenido que ser yo quien se aficionara a su deporte. Y la verdad es que tiene su encanto y emoción.

Hace una semana empezó la liga. El primer partido lo ganaron, ya veremos como acabarán. De momento esta victoria los/me ha entusiasmado.

Ya veremos en que acaba todo esto, porque la verdad es que no le veo mucho futuro.