HandballA veces los hijos se nos parecen, y otras para nada.

A mi me hacia ilusión que mi hijo compartiera mis aficiones y como no me fío mucho de los genes he intentado colaborar con la genética en que así fuera, pero sin demasiado éxito.

Creía que lo llevaba por el buen camino hasta que hace un par de meses me dijo que quería jugar a handball.

Estaba visto que el destino es caprichoso. Yo casi ni sabia de que me hablaba, nunca he visto un partido, ni sabía si existía una liga regional, ni conozco a nadie que lo juegue.
Es más, nunca había oído a nadie hablar de este deporte, y mucho menos tenia constancia que por esto lares se jugara al handball (o balonmano que era como se llamaba en mi tiempo). Lo único que sabia era que una de nuestras princesitas se caso con uno que era jugador del Barcelona.

Y como no podía ser de otra manera he tenido que ser yo quien se aficionara a su deporte. Y la verdad es que tiene su encanto y emoción.

Hace una semana empezó la liga. El primer partido lo ganaron, ya veremos como acabarán. De momento esta victoria los/me ha entusiasmado.

Ya veremos en que acaba todo esto, porque la verdad es que no le veo mucho futuro.