Logo ToyotaLeo en la prensa de hoy que el gobierno tiene previsto poner en marcha un nuevo “plan prever” para los vehículos con más de 15 años de antigüedad, condicionado a la compra de un coche “ecológico” y que el viejo se convierta en chatarra.

15 años es precisamente la edad de mi viejo Toyota, pero me temo que todavía no le ha llegado su hora. Estoy tan encariñado con él que imaginármelo achatarrado me produce demasiada tristeza.

Mi fantástico Célica en estos años sólo ha visitado el taller para cambiar aceite, pastillas de freno y neumáticos. Ni una sola avería mecánica, ni una mota de óxido, ni siquiera he tenido que cambiar el tubo de escape. Y aunque a mi me presta el mismo servicio que un coche nuevo si tuviera que venderlo apenas me darían nada.

El coche en cuestión sólo tiene un problema y es que aunque él no ha envejecido, el que si lo ha hecho soy yo, y si hace 15 años yo no tenía problemas de accesibilidad, ahora ya me cuesta horrores entrar y salir de este coche tan bajito.

Y si al apego que le tengo, le sumamos lo bien que se conserva, lo poco que me dan por él y lo mucho que me agobian los cambios creo que tengo Toyota para años. Esperemos que la artrosis me de una tregua, al menos hasta que pueda cambiarlo.