He hecho un cálculo aproximado de los vuelos que he tomado en los últimos 15 años y me salen 800.

En ninguno de esos vuelos he tenido jamás el más mínimo incidente destacable, por eso esta mañana al coger el avión no debería de haber tenido motivo alguno para la preocupación; pero no ha sido así.

El subconsciente, ese ser incontrolable que todos llevamos dentro, esta mañana al despegar el avión ha acelerado mi corazón, un hormigueo ha recorrido mis brazos y el estómago se me ha endurecido.

Se ve que esto de volar, a pesar de ser el medio de transporte más seguro, da bastante pánico a más de uno y por ello en el vuelo de hoy no han repartido la prensa para evitar el acojone general (según me ha susurrado la azafata).