Sab 23 Ago 2008
Llevo unos días que ya empiezo a estar agobiado con tanta China. Parece como si acabáramos de descubrir a ese inmenso país y sin embargo ha estado presente entre nosotros desde siempre.
Ya de bien jovencitos nos lo jugábamos a los chinos, nos acribillábamos con los tirachinas, nos divertíamos formando sombras chinescas, descubrimos el gran invento de la tinta china encapsulada de los rotrings, los exámenes que no habíamos estudiado nos sonaban a chino, en todas las clases había alguien con ojos achinados apodado “el chino”, nos encantaban las naranjas de la China y el flan chino mandarín, practicábamos torturas chinas (ahora lo llamarían bulling), lanzábamos petardos chinos a las niñas, cantábamos el “chinito tú” de Miliki, a los ingenuos los engañábamos como a chinos, el imaginativo siempre nos contaba cuentos chinos, los lugares lejanos estaban en la Conchinchina, y no tardamos mucho en realizar incursiones al barrio chino donde nos ofrecían chinas de hachís y donde curiosamente nunca encontramos a ninguna china.
En definitiva, que lo chino siempre ha sido una constante entre nosotros, con la que hemos ido creciendo hasta llegar a un punto en que en la actualidad hemos de trabajar como chinos para poder subsistir.
China ha existido siempre aunque parezca un invento del presente.