Sab 20 Sep 2008
No es que me haya sucedido de un día para otro, es algo que va pasando paulatinamente sin que te des cuenta.
En mi caso no me di cuenta porqué nunca me preocupó en demasía mi aspecto físico; mientras fui joven lo tuve un poco abandonado, pero a partir de los 40 empecé a mirarme en el espejo con algo más de detenimiento descubriendo que irremediablemente me había hecho mayor.
Hace poco me fijé que cada día tengo mas frente (la jodida hace unas incursiones en mi cuero cabelludo que ríete tú del Amazonas y su deforestación) lo cual anuncia una calvicie inminente.
Siempre he tenido presente mi absoluta falta de belleza, pero imaginarme calvo me dio un pavor tremendo por lo espantoso que sería añadir esa planicie a mi espantosa cara. Así que decidí ir al médico.
Fui a un reputado dermatólogo y me dijo que a ver que esperaba con mis años. Me tumbó la moral, pero tenía razón, a quien quiero engañar, soy mayor y debo asumirlo. No existe el elixir mágico de la juventud.
Encima el médico, que tiene mi edad, no luce precisamente una esplendorosa cabellera, así que esperar que me recetara un milagroso crecepelo era algo infantil.
No obstante al final, después de un minucioso examen, me reconfortó al asegurarme que no me quedaré calvo, que la calvicie es algo de los genes y que es inevitable por muchas lociones que se den. En mi caso, está convencido que mis genes son pelones y que no debo preocuparme, ¡ojala así sea!