Llevo cosa de un mes sin ganas de nada. Ni escribo, ni comento, ni opino, ni juego, ni navego, ni escucho música, ni veo películas, ni hago fotos, ni paseo, ni hago deporte, ni nada de nada.

Supongo que es cosa de mis inconstantes biorritmos que tras un intenso y estresante verano han caído en picado.

Tampoco ha ayudado demasiado que en plena apatía me haya cargado un año más a mi ajada espalda, y es que el hacerme mayor me deprime un poquillo.

Y para colmo de males ahora vienen las navidades, unas fechas que siempre he odiado. No entiendo la alegría que invade a la gente es estas fiestas; tal vez sea porqué yo jamás he tenido el placer de conocer al Espíritu Navideño.

Más poderoso que mi desgana es mi sentido de la responsabilidad, por ello lo único que sí he hecho este mes ha sido mi artículo para la Revista, aunque eso sí, comentando un libro que he leído.

En fin, que los días me van pasando sin vivirlos. Espero recuperarme pronto.