Vie 31 Oct 2008
¡Al fin lo consegui! Un amigo real ha abierto un blog. Tras dedicarle un par de horitas para explicarle el funcionamiento básico el chaval ya empezó a andar él solito (por descontado está usando el wordpress ). Todavía no puedo soltarle del todo por sus manías de hacer las cosas complicadas y diferentes a los demás; es un fanático de los formatos (colores, fuentes, tamaños, negritas, cursivas…) y eso complica un poco el diseño.
Mi amigo, que se llama Toni, escribe de maravilla (nada que ver conmigo), pero eso sí, la brevedad y los resúmenes no son su fuerte, más bien lo contrario, y es que rebosa conocimientos y no puede parar de hablar/escribir/discutir.
Es periodista e investigador, algo filósofo y poeta, a veces truhán y un poco polemista. Un tipo peculiar que los lectores de la revista de Can Picafort y del foro ya conocen. Es el Sr. Cantarellas, descendiente de importantes Moncadas (flor y nata de la antigua Mallorca Continental).
Si visitáis su blog descubriréis más cosas de este personaje (además de alegrarle el día con vuestra visita).
Muchas veces a lo largo de los últimos años he visto como el avión repostaba cuando los pasajeros ya habían subido y esperaban pacientemente la salida. Las azafatas nunca emitieron ningún aviso de seguridad, ni falta que hacía, ¿para qué preocupar al pasaje?. Pero ahora con la psicosis que hay las cosas han cambiado.
Hubo un tiempo, hace años, en que yo era un usuario de las cabinas telefónicas. Eran, como su propio nombre indica, una cabina acristalada con un teléfono público de monedas desde donde podía, con cierta intimidad, realizar llamadas sin que todo el mundo se enterase de las trolas que le soltaba a mi madre porque iba a llegar tarde o las cursiladas que le decía a mi novieta.
Justo en el momento en que empieza a sonar por megafonía el
Y aquí se acaba la historia. ¿Qué quereis que haga con una niña?