Personal


SAN CAYETANO 74_75Cuando recibí un mail invitándome a participar de la celebración del 25 aniversario del fin de nuestros estudios automáticamente pensé que era otro más del correo basura que recibo cada día y por eso estuve a punto de lanzarlo a la carpeta de “spam”. Pensaba (iluso de mi) que yo no podía hacer tanto que hubiera acabado el bachillerato ya que todavía soy un chaval. Pero como el mail mencionaba el colegio donde estudié (San Cayetano) me detuve un instante y le presté atención.

Me lo mandaba Walker, y no tuve que hacer mucha memoria para acordarme de él. Hice cálculos y sí, efectivamente hacía 25 años que acabamos. La cosa iba en serio, no cabía la menor duda.

Gracias a un inmenso trabajo de investigación y mucho empeño, mi amigo Walker junto con el Picó consiguieron contactar con casi todos los antiguos compañeros de estudios y se organizó una cena en la que nos reunimos 50 viejas almas.

Cuando llegué al evento a la mayoría no los reconocí, tan sólo cuando se me presentaban lograba acordarme de ellos. Era terrible ver como el paso del tiempo nos había transformado. Únicamente reconocí a 8 de ellos a la primera sin ningún género de dudas. Por suerte para mi ajada moral viejuna a mi me reconocían casi todos, ¡no has cambiado chaval! me decían, y eso me reconfortaba y aumentaba mi débil autoestima.

Fue un encuentro muy interesante. Recordar como éramos en la escuela y las gamberradas que hacíamos y ver ahora en lo que nos hemos convertido.

Dentro de 25 años tendremos que reunirnos de nuevo (y ya veremos si podremos estar jubilados con una pensión digna).

Y es que ¡25 años no son nada!

Me alegré mucho de recibir un aviso de Facebook que decía que David Martín me había agregado a su lista de amigos. Imaginaos, yo, el gran luser, ¡amigo del maestro Suki!

Para variar no tenía ni idea de que era eso del Facebook, pero si mi guía internáutico lo usaba a mí no me quedaba más remedio que seguir sus pasos.
Me registré e investigué un poco, y parece ser algo así como una gran red social donde cada uno publica sus datos personales y desde donde puedes hacer una seguimiento de los pasos de cada uno por la red ya que permite poner por ejemplo los blogs donde sueles escribir o las fotos que vas colgando en flickr (todo automático).

La idea es buena, en principio. Lo malo es que está pensado para la gente que ya tiene muchos amigos, no para la gente como yo que no tengo amigos en la red. Mis amigos son unos carcas que pasan de todo esto de los blogs; ellos prefieren charlar en vivo y en directo y comentar las noticias cara a cara degustando una cervecita que es mucho más divertido.

El sistema este tiene un enlace para buscar amigos. Lo he probado con la vaga esperanza de haber si me encontraba con algún viejo amigo del que hubiera perdido la pista, pero ha sido en vano.

Un día el Facebook me ofreció una lista de “gente a la que tal vez conozca” y una de ellas era Kika Poyatos (una joven fascinante que he descubierto hace poco), intenté agregarla a mi lista de amigos, pero como el sistema sólo deja agregar a los amigos de verdad ella no aparece en mi lista.

Dicen que quien tiene un amigo tiene un tesoro; como yo tengo un amigo puedo darme por satisfecho.

En resumen, que no sé si a mi me va a servir de mucho esto del Facebook. Supongo que primero debería de dedicarme a hacer amigos y luego ya veremos.

Historia irónica para quien departió conmigo en los años 80.

peluqueriaLlevo toda la vida cortándome el pelo en el mismo sitio, una minúscula peluquería regentada por un solo peluquero, un buen tipo que en un par de años se jubilará, lo cual llevaba tiempo preocupándome ya que eso implica que tendré que buscarme un nuevo peluquero y como odio los cambios eso me tenia inquieto.

El caso pero es que como últimamente está algo achacoso, ese buen hombre se ha buscado un ayudante, y casualmente este último año siempre me ha tocado el ayudante.

La verdad es que el chaval no lo hace nada mal. Supongo y espero que sea él quien se haga cargo de la peluquería cuando Tocado, mi peluquero, se jubile, de manera que el cambio no sea angustioso.

La nota irónica es que mi nuevo peluquero es magrebí.

Creía que lo lograría, pero no pudo ser, al final he tenido que pedir una hipoteca.

Tanto mi mujer como yo llevamos más de 20 años trabajando y ahorrando para comprarnos nuestra casa. Vivíamos de prestado en una casa de mis suegros, lo cual favorecía el ahorro. Pero todo ese gran esfuerzo no ha sido suficiente.

Dentro de nada seremos como el resto de nuestros amigos: tendremos casa e hipoteca.

Y esto va y me pasa justo cuando peor están los intereses.

Hipoteca

Cuando era pequeño después de un frío invierno deseaba con locura que llegara el calor para ponerme en manga corta. Pero mi madre, tan protectora ella, hasta mediados de junio no dejaba que me pusiera la ropa de verano. Siempre me decía “hasta el 40 de mayo no te quitarás el sayo”, y con esas estaba yo esperando ansiosamente ese día. No sé porqué me hacia tanta ilusión eso de la manga corta, y de hecho en realidad tampoco hacía tan bueno como para ir ligerito de ropa, supongo que eran cosas de la edad.

Ahora, muchos años después, me he dado cuenta que a pesar del ya cansino cambio climático el antiguo dicho popular sigue siendo válido. Este año sin que mi madre me sermoneara nada llegué al 40 de mayo con mi manga larga. O sea que no sé si está cambiando algo o no. Y por cierto ¿lo del cambio no era que dejaría de llover?

Lo que no cambia es la ilusión de los niños por la manga corta. Mis hijos nos han dado la cruz todo el mes de mayo con el temita. Mi mujer les ponía manga corta y una chaquetita encima que sin duda alguna se quitaban mucho antes de llegar al colegio y que sólo se volvían a poner por la tarde antes de llegar de nuevo a casa. ¡Bendita inocencia!.

Monjas en la playa
Sea como sea, el caso es que el verano parece que ya llega y lo hace a su tiempo. Hoy ya hace calorcillo de verdad.

¡todo el mundo a quitarse el sayo!

Primera ComuniónMis hijos querían hacer la Primera Comunión y yo que soy tan reacio a estas cosas tuve que ceder a su voluntad.

A cambio de no hacer la Comunión les prometí una gran fiesta sin necesidad de tener que pasar por la Iglesia, pero no aceptaron. Les prometí regalos sin necesidad de tomar hostia alguna, pero tampoco. Querían su Primera Comunión como Dios manda: ella con un vestido blanco y largo como de princesa y él de marinerito. Les dije que a la fiesta prometida podrían ir con ese vestido sin que tuvieran que detenerse primero en el altar; pero no coló. Y tampoco funcionó que les prometiera darles yo personalmente un par de hostias.
¿Que podía hacer pues?

Al final, como era previsible, se celebró la Comunión y mis hijos se lo pasaron en grande, irradiando tal cantidad de alegría que hizo que mereciera la pena cumplir con todo este rollo protocolario. ¡¿Qué no haríamos por ver sonreír a nuestros hijos?!

Dejaré para otro día hablar de religión.

¿Qué hay muchachada?

Mis hijos continuamente me llaman “tonto” y la verdad es que no les falta razón ya que como dijo el sabio Forrest “Tonto es el que hace tonterías” y yo de esas hago muchas.

El caso es que no sabía de quien había heredado ese gen “tontuno” hasta anoche que lo descubrí gracias a la muchachada nui. En realidad yo lo que soy es un “tontiploster”,un ser elegido para preservar la tontería en este insulso mundo.

Ahora que sé lo que soy me esmeraré más para que la tontería no se extinga. Ahora cuanto más tonto me llamen más realizado me sentiré.

SuerteCuando hicieron el sorteo de la mili de tres mil y pico de candidatos sólo a mi y a otros 4 afortunados nos tocó Melilla.

Desde entonces supe que iba a tener fortuna en los sorteos, como así ha sido.

Algo curioso fueron el par de kilillos que me tocaron con las primitivas, precisamente a mí que nunca juego a nada. Pero ya se sabe que da diosa de la fortuna cuando te busca te encuentra.
Mi primo Juanito que llevaba toda su vida jugando a quinielas y primitivas y a quien nunca le había tocado nada va un día y me dice que si quiero hacer una primitiva a medias, digo que sí y nos toca un kilo. Al cabo de unos años se repite la situación y nos vuelve a tocar otro kilillo. Yo no he vuelto a jugar desde entonces (hará 10 años), él sí pero no le ha vuelto a tocar nada.

No voy a extenderme en detalles, ya que son muchos los años vividos y mi ajada memoria ya tiene fallos (no soy como el Putatriat que al hacer recuento se acuerda de todo lo que le ha tocado). Así que os cuento lo último.

Este invierno vamos a Ibiza, cenamos en el casino y luego ha apostar unos eurillos a la ruleta. Éramos doce y sólo yo puse mi montoncito de fichas en el número que quiso a bien la bolita elegir. Un pellizquito.
También este invierno, voy a la cena benéfica contra el cáncer. Fuimos 520 comensales, sortearon un magnifico cuadro de Jordi Poquet que tenía que ser para mí, y lo fue.

La lástima de todo esto es que tener suerte en los sorteos no te proporciona felicidad alguna. Ojala la Diosa Fortuna se acordara de mi en otros momentos.

La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.
Benjamin Franklin (1706-1790) Estadista y científico estadounidense.

HandballA veces los hijos se nos parecen, y otras para nada.

A mi me hacia ilusión que mi hijo compartiera mis aficiones y como no me fío mucho de los genes he intentado colaborar con la genética en que así fuera, pero sin demasiado éxito.

Creía que lo llevaba por el buen camino hasta que hace un par de meses me dijo que quería jugar a handball.

Estaba visto que el destino es caprichoso. Yo casi ni sabia de que me hablaba, nunca he visto un partido, ni sabía si existía una liga regional, ni conozco a nadie que lo juegue.
Es más, nunca había oído a nadie hablar de este deporte, y mucho menos tenia constancia que por esto lares se jugara al handball (o balonmano que era como se llamaba en mi tiempo). Lo único que sabia era que una de nuestras princesitas se caso con uno que era jugador del Barcelona.

Y como no podía ser de otra manera he tenido que ser yo quien se aficionara a su deporte. Y la verdad es que tiene su encanto y emoción.

Hace una semana empezó la liga. El primer partido lo ganaron, ya veremos como acabarán. De momento esta victoria los/me ha entusiasmado.

Ya veremos en que acaba todo esto, porque la verdad es que no le veo mucho futuro.

¡Año nuevo PGC nuevo!

A mi no me gustan para nada los cambios. Que me muevan el queso me pone de los nervios. Si algo va bien ¿para que tocarlo?.

El año 90 sufrí mi primer cambio en el Plan General de Contabilidad, pero esa vez me cogió con bastantes años menos y todavía me hacían ilusión las novedades.

Ahora el nuevo cambio de contabilidad me ha superado.
Ya estoy mayor y las NICs se me hacen ininteligibles ¿quién las ha traducido?.
¿Por qué diantre han tenido que cambiarle el nombre a las cosas? ¿inmovilizado intangible? ¿instrumentos de patrimonio?

Cambios, cambios y más cambios que hace un mes me traen de cabeza.

Por cierto ¿alguien sabe como coño calcular el valor razonable de las cosas?

Next Page »