Ayer fui a Decathlon con mi mujer y mis hijos. El curso escolar está a punto de empezar y necesitábamos provisiones de deportivas y chándales. Al final, como era de esperar, cargamos más de la cuenta.

Cuando tuvimos la cesta bien repleta mi mujer me dice que mientras yo voy pagando que se va con los niños a la tiende de enfrente. Así que me fui en solitario a la caja.

A medida que le iba dando los artículos a la hermosa cajera ella los pasaba por es escáner y los iba amontonando en el mostrador, y allí se quedaron… sin meterlos en bolsa alguna.

Le pedí amablemente a la cajera, que ya había perdido parte de su encanto, si me podía dar un par de bolsas y va la niña y me responde tan panchamente:
- Ya no damos bolsa
- ¿Y cómo me llevo todo esto? – le pregunto apurado.
- Lo siento, pero por política medioambiental de la empresa ya no damos bolsas.

Pero la mentada política medioambiental no estaba allí para darme una mano para llevar mi compra al coche.
En eso que la cajera, ante mi desespero, me sugiere una solución:
- Si quiere puede comprar una bolsa.
Precisamente junto a la caja había un montoncito de bolsas a la venta, ¡vaya tú que casualidad!

¡Que carajo política medioambiental! Eso era una política economómica pura y dura.
Decia mi abuelo que de pagar a cobrar va el doble. Si aplicamos esta máxima a las bolsas esta claro que resulta más beneficiado el bolsillo del señor Decathlon que el medio ambiente.

En situaciones apuradas me bloqueo y no se reaccionar a tiempo como es debido, así que como un pringadillo, que es lo que soy, compré la bolsa y me marché sin rechistar.

SAN CAYETANO 74_75Cuando recibí un mail invitándome a participar de la celebración del 25 aniversario del fin de nuestros estudios automáticamente pensé que era otro más del correo basura que recibo cada día y por eso estuve a punto de lanzarlo a la carpeta de “spam”. Pensaba (iluso de mi) que yo no podía hacer tanto que hubiera acabado el bachillerato ya que todavía soy un chaval. Pero como el mail mencionaba el colegio donde estudié (San Cayetano) me detuve un instante y le presté atención.

Me lo mandaba Walker, y no tuve que hacer mucha memoria para acordarme de él. Hice cálculos y sí, efectivamente hacía 25 años que acabamos. La cosa iba en serio, no cabía la menor duda.

Gracias a un inmenso trabajo de investigación y mucho empeño, mi amigo Walker junto con el Picó consiguieron contactar con casi todos los antiguos compañeros de estudios y se organizó una cena en la que nos reunimos 50 viejas almas.

Cuando llegué al evento a la mayoría no los reconocí, tan sólo cuando se me presentaban lograba acordarme de ellos. Era terrible ver como el paso del tiempo nos había transformado. Únicamente reconocí a 8 de ellos a la primera sin ningún género de dudas. Por suerte para mi ajada moral viejuna a mi me reconocían casi todos, ¡no has cambiado chaval! me decían, y eso me reconfortaba y aumentaba mi débil autoestima.

Fue un encuentro muy interesante. Recordar como éramos en la escuela y las gamberradas que hacíamos y ver ahora en lo que nos hemos convertido.

Dentro de 25 años tendremos que reunirnos de nuevo (y ya veremos si podremos estar jubilados con una pensión digna).

Y es que ¡25 años no son nada!

Me alegré mucho de recibir un aviso de Facebook que decía que David Martín me había agregado a su lista de amigos. Imaginaos, yo, el gran luser, ¡amigo del maestro Suki!

Para variar no tenía ni idea de que era eso del Facebook, pero si mi guía internáutico lo usaba a mí no me quedaba más remedio que seguir sus pasos.
Me registré e investigué un poco, y parece ser algo así como una gran red social donde cada uno publica sus datos personales y desde donde puedes hacer una seguimiento de los pasos de cada uno por la red ya que permite poner por ejemplo los blogs donde sueles escribir o las fotos que vas colgando en flickr (todo automático).

La idea es buena, en principio. Lo malo es que está pensado para la gente que ya tiene muchos amigos, no para la gente como yo que no tengo amigos en la red. Mis amigos son unos carcas que pasan de todo esto de los blogs; ellos prefieren charlar en vivo y en directo y comentar las noticias cara a cara degustando una cervecita que es mucho más divertido.

El sistema este tiene un enlace para buscar amigos. Lo he probado con la vaga esperanza de haber si me encontraba con algún viejo amigo del que hubiera perdido la pista, pero ha sido en vano.

Un día el Facebook me ofreció una lista de “gente a la que tal vez conozca” y una de ellas era Kika Poyatos (una joven fascinante que he descubierto hace poco), intenté agregarla a mi lista de amigos, pero como el sistema sólo deja agregar a los amigos de verdad ella no aparece en mi lista.

Dicen que quien tiene un amigo tiene un tesoro; como yo tengo un amigo puedo darme por satisfecho.

En resumen, que no sé si a mi me va a servir de mucho esto del Facebook. Supongo que primero debería de dedicarme a hacer amigos y luego ya veremos.

Este verano apenas había oído grillos. Pensaba que a lo mejor se estarían extinguiendo, pero no, anoche tuve en casa una mini-invasión de estos bichos.

Como no tenía muy claro si son una especie protegida en peligro de extinción, por si las moscas, me puse mi máscara de Power Ranger y acabé con ellos a pisotones (con cierto repelús, eso si).

Llevo unos días que ya empiezo a estar agobiado con tanta China. Parece como si acabáramos de descubrir a ese inmenso país y sin embargo ha estado presente entre nosotros desde siempre.

Ya de bien jovencitos nos lo jugábamos a los chinos, nos acribillábamos con los tirachinas, nos divertíamos formando sombras chinescas, descubrimos el gran invento de la tinta china encapsulada de los rotrings, los exámenes que no habíamos estudiado nos sonaban a chino, en todas las clases había alguien con ojos achinados apodado “el chino”, nos encantaban las naranjas de la China y el flan chino mandarín, practicábamos torturas chinas (ahora lo llamarían bulling), lanzábamos petardos chinos a las niñas, cantábamos el “chinito tú” de Miliki, a los ingenuos los engañábamos como a chinos, el imaginativo siempre nos contaba cuentos chinos, los lugares lejanos estaban en la Conchinchina, y no tardamos mucho en realizar incursiones al barrio chino donde nos ofrecían chinas de hachís y donde curiosamente nunca encontramos a ninguna china.

En definitiva, que lo chino siempre ha sido una constante entre nosotros, con la que hemos ido creciendo hasta llegar a un punto en que en la actualidad hemos de trabajar como chinos para poder subsistir.

China ha existido siempre aunque parezca un invento del presente.

He hecho un cálculo aproximado de los vuelos que he tomado en los últimos 15 años y me salen 800.

En ninguno de esos vuelos he tenido jamás el más mínimo incidente destacable, por eso esta mañana al coger el avión no debería de haber tenido motivo alguno para la preocupación; pero no ha sido así.

El subconsciente, ese ser incontrolable que todos llevamos dentro, esta mañana al despegar el avión ha acelerado mi corazón, un hormigueo ha recorrido mis brazos y el estómago se me ha endurecido.

Se ve que esto de volar, a pesar de ser el medio de transporte más seguro, da bastante pánico a más de uno y por ello en el vuelo de hoy no han repartido la prensa para evitar el acojone general (según me ha susurrado la azafata).

El Putatriat me pasó un meme, que por lo que entendí se trata de elegir tres cosas (en este caso una música, un arma y un acompañante famoso) partiendo de una situación que se te plantea (en este caso un ataque zombie en un gran centro comercial de EEUU), y escribir una mini historia de todo ello. Ahí va pues mi meme:

Me imagino estando en ese hipermercado repleto de gente, empujando el carrito que siempre tiene querencia a desplazarse a la derecha. En eso que al pasar por la sección de frutas y verduras un pestilente olor a putrefacción invade mi generoso apéndice nasal. En ese momento no le doy mayor importancia al asunto ya que pienso en fruta podrida, pero mi fino olfato me dice que estoy equivocado.

araleJusto en el momento en que empieza a sonar por megafonía el “this is hallowen” de Marylin Mason se me aparecen ante mi decenas de zombies que desprenden un pestilente aroma agrio mezcla de grasa de carnero, sangre coagulada y queso rancio. Parecería una fiesta de disfraces si no fuera por ese apestante olor.

Por suerte ese día voy acompañado por mi querida Arale Chan, un androide perfecto con forma de niña y aspecto inocente que posee una fuerza descomunal (una vez partió la luna de una pedrada). Ella es el arma de destrucción masiva más poderosa que conozco, por tanto no me inquieto por haberme dejado la semiautomática en casa.

Arale me pide que le sujete la mierda feliz que lleva pinchada en un palito y en un plis plas acaba con ellos, no así con la pestilencia que impregna el ambiente que perdurará mucho tiempo.

Pilar RubioY aquí se acaba la historia. ¿Qué quereis que haga con una niña?

Si hubiera estado acompañado por Pilar Rubio posiblemente no me hubiera ido tan bien acabar con ellos (las tetas son poderosas pero no tanto), aunque eso si, el final de la historia hubiera sido mas interesante.

 

Y a ti ¿con qué arma y acompañante te hubiera gustado acabar la historia?

 

Made in chinaMientras veía la inauguración de los Juegos Olímpicos vinieron a mi mente recuerdos de mi infancia. Me acordé que nos decían que había tantos chinos que si todos saltasen a la vez la tierra se desplazaría de su órbita. El caso es que nosotros, inocentes infantes, nos lo creíamos, y cuando por la tele te enseñaban a cientos de chinos realizando al unísono tablas gimnásticas estabas convencido de que estaban ensayando el gran salto.

El caso es que hoy, después de casi cuatro décadas, me doy cuenta de que nuestros temores no iban demasiado desencaminados. No se cuando sucedió, pero en algún momento debieron de dar ese gran salto, y si bien la tierra sigue en su órbita, lo que es innegable es que al menos consiguieron que se tambaleara.

Los frutos de ese bote los tenemos todos nosotros en nuestra casa repleta de artículos made in China o en los miles de bazares chinos que nos están invadiendo. ¿Habrá alguien que pueda salir a la calle sin llevar encima algo chino? Y es que ¡hasta tenemos hijos chinos!

Como den otro saltito apañados vamos.

En el mismo local, en un radio de 30 metros me encontré una divertida gama de letreritos. Con la mierda de cámara del móvil les saque unas fotos y aproveché para poner a prueba la inteligencia de mis hijos. Les hice el siguiente test:

Letrero 1
Si una partida cuesta 1 euro y dos partidas cuestan 2 euros,

¿cuánto costará jugar 3 partidas?

Letrero 2
Si conectarte 10 minutos te cuesta 1 euro y conectarte 30 minutos te cuesta 3 euros,

¿cuánto te costará conectarte 50 minutos?

 

Letrero 3
Si hablar por teléfono 30 minutos te cuesta 5 euros y hablar 60 minutos te cuesta 10 euros,

¿cuánto te costará hablar 90 minutos?

 

Mi hija de 8 años lo resolvió correctamente. Ello puede significar dos cosas, o que mi hija es una superdotada o que quien idea los letreritos es un retrasado. Después de leer la prensa del domingo me inclino a pensar en lo primero.

Diario de Mallorca, 10-agosto-2008
… Las aptitudes en Matemáticas son las que les suponen más problemas: un 40% tuvo problemas en la comprensión de los enunciados de los problemas y en su resolución; el 60% no supo resolver situaciones cotidianas a partir de fórmulas geométricas elementales ..
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Historia irónica para quien departió conmigo en los años 80.

peluqueriaLlevo toda la vida cortándome el pelo en el mismo sitio, una minúscula peluquería regentada por un solo peluquero, un buen tipo que en un par de años se jubilará, lo cual llevaba tiempo preocupándome ya que eso implica que tendré que buscarme un nuevo peluquero y como odio los cambios eso me tenia inquieto.

El caso pero es que como últimamente está algo achacoso, ese buen hombre se ha buscado un ayudante, y casualmente este último año siempre me ha tocado el ayudante.

La verdad es que el chaval no lo hace nada mal. Supongo y espero que sea él quien se haga cargo de la peluquería cuando Tocado, mi peluquero, se jubile, de manera que el cambio no sea angustioso.

La nota irónica es que mi nuevo peluquero es magrebí.

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